A principios de marzo se inauguró en la Universidad de los Andes, en Bogotá, una exposición fotográfica titulada Ver a través de mis ojos. La muestra fue creada por integrantes del Consejo Asesor Juvenil de Lumos Colombia, un grupo de niños, niñas y jóvenes que actualmente viven en entornos de acogimiento residencial. La exposición fue impulsada por Fundación Lumos Colombia, en colaboración con NiñezYA, la coalición de organizaciones dedicadas a la infancia en el país, y el Centro Imagina de la Universidad de los Andes.
La exposición ofreció una invitación poco habitual: acercarse a la vida cotidiana de quienes crecen dentro del sistema de cuidado alternativo y conocerla desde su propia perspectiva.
En Colombia, miles de niños, niñas y jóvenes viven en entornos residenciales, muchas veces separados de sus familias y desarrollando su vida en espacios marcados por normas y rutinas muy estructuradas. A través de esta exposición, sus experiencias se compartieron de una manera cercana y directa, construida a partir de sus propias imágenes y reflexiones.
Cada fotografía retrataba fragmentos de la vida cotidiana. Rutinas compartidas que exigen coordinación y confianza. Objetos que ofrecen consuelo y guardan recuerdos. Amistades que se convierten en puntos de apoyo. Momentos de calma que abren espacio para pensar, imaginar y respirar. En conjunto, las imágenes tejían una narrativa sobre resiliencia, vínculos e identidad.
La exposición también invitaba a reflexionar sobre la autonomía y la individualidad. En los entornos residenciales, muchos aspectos de la vida diaria están regulados por procedimientos y normas estrictas. Para los y las jóvenes, especialmente a partir de los 14 años, esto puede implicar solicitar autorización para actividades cotidianas como ir al cine, participar en proyectos escolares fuera del aula o realizar determinados desplazamientos. Estas limitaciones pueden reducir las oportunidades de tomar decisiones propias, construir relaciones más allá del entorno de cuidado y participar con mayor libertad en sus comunidades.
Al visibilizar estas experiencias, la exposición abrió una conversación más profunda sobre lo que significa crecer, sentirse parte de una comunidad y construir el propio futuro.
Un espacio para la expresión y la voz
Lo que hace especialmente significativa esta iniciativa es quiénes la hicieron posible.
Los niños, niñas y jóvenes que participaron estuvieron involucrados en cada etapa del proceso. La fotografía se convirtió en una herramienta para explorar emociones, documentar experiencias y comunicar aquello que muchas veces resulta difícil expresar con palabras. A lo largo de este recorrido fortalecieron su confianza, estrecharon vínculos y crearon una obra capaz de resonar mucho más allá de las paredes de la sala de exposición.
Como expresó Samantha, una de las jóvenes participantes, durante la inauguración:
Este proyecto nunca se trató únicamente de tomar fotografías. Se trató de soñar; se trató de aprender a expresar aquello que las palabras muchas veces no logran transmitir. Cada fotografía contiene una parte de quienes somos.
Sus palabras reflejan la profundidad de esta experiencia. Las imágenes transmiten mucho más que una dimensión visual: guardan memoria, emociones y formas de ver el mundo.
De la experiencia vivida al cambio de los sistemas de cuidado
Esta exposición forma parte de un proceso más amplio acompañado por el Programa LACT. Desde 2020 trabajamos junto a Lumos a través de la iniciativa Partnering for Change Across Colombia, que promueve transformaciones profundas y sostenidas para que más niños, niñas y adolescentes puedan crecer en entornos familiares seguros y afectivos.
En el centro de este trabajo se encuentra una nueva forma de entender y brindar el cuidado. Lumos colabora con una red cada vez más amplia de organizaciones y entidades prestadoras de servicios que están transitando desde modelos de atención residencial hacia servicios comunitarios de apoyo familiar. Estos cambios contribuyen a fortalecer a las familias, prevenir la separación y crear oportunidades para que más niños, niñas y adolescentes puedan desarrollarse en entornos familiares.
Desde el Programa LACT nos enorgullece acompañar este trabajo y los espacios que ayudan a hacerlo visible. La exposición refleja una manera de trabajar basada en la participación, la confianza y la colaboración. También muestra cómo las experiencias vividas pueden contribuir a transformar prácticas, inspirar cambios en los sistemas de cuidado y orientar respuestas más cercanas a las necesidades de la infancia y las juventudes.
Ver a través de mis ojos nos recuerda que la transformación ocurre en muchos niveles. Avanza mediante cambios en políticas y prácticas, pero también a través de la expresión, la creatividad y la valentía de jóvenes que deciden compartir sus historias.
Y para nosotros es un privilegio acompañarles en ese camino.
